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Aquí donde ya no están.

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Los espero siempre, con la mirada ardiente y el corazón en mano. Aquí donde ya no están y dejaron huella. Aquí donde sus risas siempre van a ser suyas. Los espero con las copas, y con todos los pendientes, las historias de vida, y las lágrimas incontrolables. Los espero con un nudo en la garganta. Esperando poder volverlos a tener entre mis brazos. Los espero algún día, y a todas horas. En el espacio de mi casa, de mi alma y de mi corazón. Con un tequila, sus tamales favoritos y esa música que tanto les gusta. Con una sonrisa y la esperanza de que puedan visitarnos al menos allá. Allá donde no podemos verlos, pero sabemos que están. Aquí donde los sentimos cerca y siempre. Allá donde nos recuerdan y nos ven caer y levantarnos constantemente. Aquí donde no están, pero siempre van a estar.

El ladrón de los calcetines

Estoy hasta la madre que se me pierdan los calcetines. Tengo toda la vida perdiendo, no uno, no dos, sino millones de calcetines dejándome pedazos impares de tela que no van con ninguno de mis zapatos. A veces, me gustaba creer que era un pequeño ser que vivía en la lavadora. Que gustaba de irritar a los dueños de esta desapareciendo siempre uno, el de los calcetines favoritos. Pero nunca logré encontrarlo, y para mi esos calcetines pasaron a mejor vida. A veces, hasta me gusta creer que están en un lugar mejor. Una vez, mi padre me dijo que lo que pasaba era que las lavadoras eran un puente interdimensional hacia un universo que, obviamente se alimentaba de calcetines viejos y usados. Me gusta pensar que es así, y que cuando sueño, nado en un universo lleno de todos los pares de mis calcetines perdidos, de los favoritos, de esos suavecitos, de los que tenían delitos, de los de colorcitos. Que me abrazan y me dan la bienvenida, me dicen cuanto me han extrañado, como a su otro ...
Yo no extraño Guadalajara, ni extraño los momentos que pasamos. No extraño a la gente que dejé atrás y mucho menos a la gente nueva. No extraño, para nada, el clima raro y el pésimo transporte público Extraño su sonrisa Extraño las risas eternas, y la compañía, antes de que todo se fuera al carajo. Extraño el té, y esos sabores que ya no se encuentran A los fantasmas escondidos en la presuntuosidad y lentes de pasta. Extraño a los que les conté todo en algún momento y ya lo olvidaron. Extraño los poemas en el pasto y las clases sin sentido mi cocina oliendo a intento de comida, las películas que no veíamos. Extraño a la oveja negra y las noches cargadas de cerveza, de cigarro, y de pláticas de verdad. Extraño tal vez un recuerdo que nunca pasó o la infinita posibilidad de que pudiera haber pasado. Y ese constante martillar en mi cabeza de que la estoy cagando. No quiero extrañar una ciudad que me expulsó a la fuerza, que me dejó sin ganas y sin oportuni...

Because if you come any closer, I'm not letting you go.

Me gusta esta paz, esta calma éste saberme completamente equivocada. que todo lo que habia estado buscando estaba mal que todo lo que creí que era, al final nunca fue Me gusta sentirme tranquila de que ella está de que me quiere de que piensa en mi casi tanto como yo pienso en ella que las ganas de correr a sus brazos son iguales. y que ese pequeño hueco entre su cuello y su hombro sea el refugio a mi delirio constante. Me gusta esta ansiedad extraña de que vuelva a abrazarme de que sus dedos acaricien mi muñeca, que me sonría despacito. Me encanta saberme suya. que todo sea sencillo cuando está a mi lado Que al final, el mundo continúe, se haga pedazos, mientras yo tenga su sonrisa Me fascina sentirme feliz, completa, entera, en drogas, con ganas de vivir el mundo y de sonreír todo el tiempo y decir ridiculeces y de, por primera vez, no tener el puto control todo el tiempo.

No voy a admitir nada, nunca.

No quiero admitir que este otro trago es por ti Que es para olvidar que me siento así, Que este dolor en el pecho es real. No voy a admitir tampoco, ni siquiera ante mi misma lo mucho que me afecta, lo mucho que me importas. Lo mucho que me cala. Ni siquiera que me he convertido en esa persona que espera como pendeja un mensaje. Que revisa constantemente el celular, no vaya a ser que suene y no me de cuenta. Tampoco te voy a confesar la verdad, y que estas lágrimas, y estos gritos y estas sonrisas, y este júbilo falso es todo un engaño, o al menos es lo que me repito a mi misma. Tiene que serlo. Que no me muero por tocar tus manos, y sentir tu cuerpo, y besar tus labios. Y repito en mi mente todas las veces que pude haberlo hecho, y entonces me golpeo por idiota, por pendeja, por cobarde. Que no me da pavor si quiera pensarlo y entonces me retuerzo en mi propia ira. No voy a admitir que esa vez fui porque quería verte. Que no soy yo, y eres tú jugando este juego est...
Soy aquella que te ama a la distancia, en lo oscurito cuando nadie más está viendo. Soy la que te mira pensando en los infinitos de tu sonrisa. Que acaricia tus defectos con ternura. Me gustaría poder tocarte fuera de este imaginario, donde tú y yo somos reales. Y me quieres como yo te quiero y me tomas en tu mente y pasas tu mano, despacio sobre mis cicatrices. Sonríes porque sabes que duelen, pero ya no tienen que doler. Nunca más. Me tomas de la mano fuera de la oscuridad en la que aveces me someto, porque soy tonta porque soy masoquista porque me gustas mucho. Me sonries como yo te sonrio, y entrecierras esos ojos que esconden mundos. Me prometes que esta es la última vez, El último esfuerzo antes de que me rinda que decida que ninguna vale la pena. Pero tu sigues mirándome como siempre me has mirado y me abrazas despacio y con cariño. Y me susurras que me quieres, que me quieres mucho. Pero ¿Qué tanto es mucho? ¿Qué tanto, cuando sepas que yo te miro...
Te extraño solamente en domingo y cuando hace frio. Entre las 4 y las 8 y cuando quiero desesperadamente un cigarro. te extraño cuando creo que necesito a alguien y me acuerdo del olor de tu cabello y el sonido de tu risa. te extraño cuando me acuerdo de las promesas que te hice que probablemente nunca cumpla y de las que tal vez no te acuerdes. Te extraño más cuando me acuerdo como era y como eras tú conmigo y el mundo parecía un lugar diferente. Te extraño más cuando voy a nuestros lugares y le sonrió a nuestro recuerdo sentados en la memoria. En nuestro rincón secreto. Te extraño del verbo extrañarte no de necesitarte, no de quererte de regreso, no de que tengas que saberlo algún día.