El ladrón de los calcetines


Estoy hasta la madre que se me pierdan los calcetines. Tengo toda la vida perdiendo, no uno, no dos, sino millones de calcetines dejándome pedazos impares de tela que no van con ninguno de mis zapatos.
A veces, me gustaba creer que era un pequeño ser que vivía en la lavadora. Que gustaba de irritar a los dueños de esta desapareciendo siempre uno, el de los calcetines favoritos. Pero nunca logré encontrarlo, y para mi esos calcetines pasaron a mejor vida. A veces, hasta me gusta creer que están en un lugar mejor.
Una vez, mi padre me dijo que lo que pasaba era que las lavadoras eran un puente interdimensional hacia un universo que, obviamente se alimentaba de calcetines viejos y usados.
Me gusta pensar que es así, y que cuando sueño, nado en un universo lleno de todos los pares de mis calcetines perdidos, de los favoritos, de esos suavecitos, de los que tenían delitos, de los de colorcitos. Que me abrazan y me dan la bienvenida, me dicen cuanto me han extrañado, como a su otro par, y que que bueno que los pude encontrar.

Pero luego despierto, y recuerdo que no tengo ni un par de calcetines, que no combinan, que nunca van a aparecer y que voy tarde otra vez. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Si estoy fuera una cita

Last Goodbye.

Dear Past Me