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Mostrando entradas de enero, 2010

Efimera Imaginacion

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Y se sentó a su lado sin pedir nada mas, sus manos se entrelazaron y miraron el horizonte en una calma casi irreal. ¿Qué seria de su vida sin ella? No decían nada, solo se miraban. Miradas que parecían eternas platicas de un alma a la otra. Era su compañera, su amiga, la persona con quien compartiría su vida. Ese era la promesa que habían hecho. Y juntas, lo eran todo. Se miraron una vez mas y sin palabras le soltó la mano y se alejo lentamente. Lagrimas en sus ojos, ¿Habría echo algo mal? Porque sufría cuando tenían que haber sido “y vivieron felices para siempre” La duda las inundo. Ella se volteo aun llorando y solo dijo. - No quiero seguir con esto, ya me canse de imaginarte. Rendida se alejo esperando que el odio las separara, y que ese recuerdo, ese efímero delirio se perdiera entre la memoria. “Solo desaparece” Froto su cara con las manos, y se hundió en desesperación. ¿Cómo borras a alguien que no quieres borrar? ¿Alguien que ni siquiera sabes si es real? ¿Que ...

Cria cuervos y te sacaran los ojos.

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Miré a los seres que tenia ante mi. Entes inconscientes e imperfectos que eventualmente habían adoptado la forma que yo les había proporcionando, eran mis creaciones, mis pupilos, mis bebes. Entonces ¿Porque me dolía tanto su traición?  Bajó toda la educación que les había dado, los consejos, las largas horas de compañía, aun se atrevían a darme la espalda con ese aire de rencor casi de reto.  Les abrí las puertas al mundo sin esperar nada a cambio y ellos salieron sin mirara atrás, ni siquiera una despedida. Bien, ni quien los necesite.  El rencor lentamente empieza a cegarme, casi se siente como una desliz de recelo. ¿Porque ellos pueden ser tan libres?  Recorrí con la mirada mi cuerpo, estos torpes pies que me mantienen atada al piso, estas tercas manos que se aferran sin cesar, y estos sentimientos tan humanos que no me permiten volar.  Sonreí con pesar, al verlos a lo lejos. Casi podía sentir como se reían de mi. Tal vez en el fondo tenían razón para reírse, finalmente yo era la ú...