Una espaldaa D:

Me enamore de una espalda, la espalda de un sueño, de una ilusion, de una risa.
Se mantenía ahí, erguida frente al enorme librero buscando con la mirada entre los centenares de películas que se encontraban enfrente de nosotros. De vez en cuando, se acercaba a leer el lomo de alguna, la sacaba, jugaba con ella, rascaba su barbilla y la volvia a devolver.
Peliculas que yo conocía, que yo amaba en el fondo. Sin embargo yo me matenía quieto, alejado de ella por apenas unos centímetros, observando también el mundo infinito que se abría entre nosotros.
Porfin estiro su mano hacia mi lado, temblé por un momento creyendo que me iba a deshacer en cualquier momento, temblaría y terminaría derretido en el piso de aquel lugar. No, no, eso no podía pasarme a mi.
Entre sus dedos se dibujo la hermosa figura de una obra maestra. Alphaville de Godard.
Los nervios comenzaban a carcomerme ¡Tenia que decirle algo! Busque con delicadeza las palabras imaginando el encuentro en mi mente.

- Hey, que tal?… asi que te gusta el cine?
Mirada de disgusto y ella se aleja sin decir una palabra.

-Oh me parece sorprendente el poder que tiene Godard par hacer sus personajes tengan ese cierto carisma… impresionante.
Otra mirada de disgusto y se larga.

- Huele bien. Amo el olor a cafe.
-Pues ve a tomarte uno solo, cabron. - Huía despavorida.

Tlavez en algún momento de los infinitos minutos que ya había pasado observandola, ella se hubeira dado cuenta de mi presencia, talvez a ella también le parezca curioso que yo me mantenga aquí una eternidad observando películas que por supuesto no puedo pagar. Talvez ella quiera tomar la inciativa…

- Es bueno encontrar gente que le gusta el cine no crees? - Su voz entre mis sueños sonaba mientras una sonrisa estúpida se dibujaba en mi cara. Balbuceos era lo único que podía decir.

Hasta el momento no había podido divisar mas alla de su espalda, esa espalda cubierta apenas por una blusa de tirantes de color mora, el pelo rojo vibrante cayendo sobre sus hombros y esas manos que parecían volar cada vez que las alzaba.

Me imaginaba un rostro angelical, talvez ojos verdes, naranjas, cafes avellana, o con un poco de suerte azules, azules profundos como lo mas lejano del oceano. Una nariz fina y unos labios provocadores, Mirada retadora, de esas chicas a las que no puedes decirles que no. Una barbilla claramente dibujaba, finamente recortada y sobretodo suave, como la pompa de un bebe.

Si, deberíamos casarnos. A ella le gusta el cine, a mi también por que no? Podriamos tener un día de ver películas. Compartir nuestros directores favoritos, enseñarle a nuestros hijos lo que es el buen cine… y no cosas pseudo intelectuales como Nolan.
Odio a Nolan, era tan bueno antes de vender su alma a Warner Bros…

Tan ensimismado en mi delirio no me di cuenta de como alguien picaba mi hombro con delicadeza. al percatarme de esto, mi curiosa imaginación volvió al recuerdo del encuentro imaginario.
Su voz angelical susurrando palabras de amor, esos ojos clavados en mi absurdo cuerpo, mis manos temblantes. Sonrei embobado de nuevo.

- Disculpe señor, me dejaría pasar? - Dijo porfin la mesera ya con tono de desesperación, Quien sabe cuanto tiempo ha de llevar esperando.
Me movi respondiendo a sus refunfuños y volví a buscar a mi amada.

Frente a mi no había ningún librero, ni muestrario de películas. Solo una pared llena de ladrillos y cemento, asqueroso cemento. Y de la espalda que habia robado la mitad de mi dia… ni hablar.

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