shalala

Y se fue con una sola despedida. Nada.
Nisiquiera un trago amargo de soledad, ni el frio dolor que suele recorrer la espalda, el silencio de una ruptura.


Un disparo sordo a la realidad.

Efimero, intangible, insoportable.

Y hasta el recuerdo mas bonito ahora pesa y duele y se siente.
Duele ahi donde no puedes crear algo mas, donde tu memoria te impide reemplazar, olvidar.

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